Duelo genético: renuncia, aceptación, felicidad

Lutto genetico

Realizar un tratamiento de fecundación heteróloga para muchos pacientes supone un auténtico duelo genético.

 

Hablamos de «duelo genético» cuando, para tener un hijo, nos vemos obligados a renunciar a nuestra herencia genética y utilizar gametos de donantes externos.

 

La frase «duelo genético» no es simplemente la asociación banal de dos palabras, sino que presupone la superación de un estado psicológico de sufrimiento que necesita ser vencido. Nadie puede determinar cuánto tiempo llevará lograrlo.

 

La infertilidad es una situación muy difícil en la vida reproductiva de una pareja. Cuando es necesario recurrir a la donación de óvulos o de esperma, los pacientes deben afrontar un verdadero período de duelo que a menudo conduce a la desestabilización de su relación.


El hecho en sí de intentar quedar embarazados es muy complicado, y los tratamientos de fertilidad, lamentablemente, minan incluso las relaciones más sólidas. No se trata sólo de tener que afrontar el diagnóstico de infertilidad, sino también —sobre todo—de tener bases muy sólidas para resistir el tortuoso camino que habrá que seguir a partir de ese momento.


Se tratará de navegar cogidos de la mano por las mismas aguas turbulentas y encontrar la manera de mantenerse a flote. Habrá una necesidad continua de apoyarse, de comprenderse, de un acto de amor y de renuncia fuera de cualquier elección razonable. Pero hablaremos de esto más tarde…

 

¿Por qué muchos pacientes enfrentan un duelo genético?

 

Siempre volvemos al laberinto de la desinformación. – ¡No te preocupes, todavía eres joven!,  ¡Es normal tener ciclos irregulares!, ¡Tienes un útero perfecto y sólo necesitas seguir intentándolo! -. Y así pasan los años, nuestros gametos envejecen y disminuyen, empezamos a perderlos. Sí, porque lo que pasa con la reserva ovárica es una auténtica pérdida. Una pérdida que no podrá recuperarse.

¿Qué importancia tiene realmente la herencia genética?

Nunca nos habíamos preguntado esto, pero en el momento en que se diagnostica la infertilidad, de repente cobra mucha importancia.


Esto no significa que el dolor no pueda ser tan fuerte que parezca un duelo, claro está, cada uno de nosotros tiene todo el derecho a sentir y expresar sentimientos, incluso aquellos que no sabíamos que podían existir.

¿Vale la pena renunciar a la felicidad por esto?

Todo es relativo. Para muchos, no poder utilizar sus gametos será una tragedia, ese ADN cuya función se desconocía hasta hace algún tiempo, es sin embargo la certeza de una herencia que se transmitirá a la descendencia. ¿Una herencia de qué? ¿Colores? ¿ Actitudes? ¿Talentos? Porque si nos centramos más vemos abismos entre padres e hijos, entre hermanos y hermanas…

 

Quizás no solo queramos un hijo, sino que nos gustaría que fuera igual a nosotros en todos los sentidos. – ¡Ojalá mi hijo tuviera los mismos genes que yo porque de ser así  haría el médico! ¡De mi ADN seguramente tomaría la pasión por el piano! ¡Sin duda le transmitiría mi dulzura y amor por los animales! – Podría seguir eternamente con los ejemplos.

 

Pero la realidad es sólo una: Tenga nuestra herencia genética o no, nuestro hijo desarrollará su carácter y tomará sus decisiones independientemente de su ADN , independientemente de lo que nos gustaría que llegara a ser.

 

Nuestro único deber hacia él será enseñarles a ser una persona educada y respetuosa en una sociedad que carece de respeto y educación.

La intención no es restarle importancia, continúa leyendo…

Afrontar la reproducción asistida , lamentablemente, también significa tomar unas decisiones y al mismo tiempo renunciar a algo. 

 

Tener que aprender a aceptar “al extraño”, sentirlo como nuestro y amarlo . ¿Es injusto? Si pensamos que muchas mujeres quedan embarazadas sin querer, que otras abortan porque “fue un error”, que cada vez aumenta más el porcentaje de personas infértiles, sí, es injusto. ¿Entonces? Podemos decidir no hacerlo, aceptar que nunca podremos tener un bebé, decidir ser felices sin hijos.

 

Porque de eso se trata, de ser feliz siempre y pase lo que pase.

 

He visto a miles de personas tener que recurrir a la fertilización heteróloga . El 70% ya había superado el duelo genético y estaba dispuesto a luchar nuevamente por una nueva vida. Un porcentaje de mujeres que sabían que no podían hacer nada más para alcanzar la felicidad. Más adelante os contaré más sobre ellas…


El 20% lo estaba metabolizando, la inseguridad aún era muy fuerte, primero se detuvieron a pensar y enfrentaron otro tipo de camino, para entender si algún día estarían listas.


Finalmente, el 10% que decidió darse por vencido. No supimos más de ellas, pero espero de todo corazón que hayan encontrado la felicidad en otro lugar.


No soy de esas personas que piensan en la felicidad imaginando una casa, un marido, hijos y un perro. Pero creo que la vida merece ser vivida, la felicidad está dentro de cada uno de nosotros, lo que sucede a nuestro alrededor puede contribuir a aumentarla, pero lo importante es no permitir nunca que nada ni nadie nos quite lo que somos.

¿Sabes lo que sé sobre el 70% que siguió adelante y logró su sueño?

Conozco muchas criaturitas que me llaman tía Angie, recibo fotos, videos, celebro cumpleaños con ellas y me llenan de alegría con su felicidad.


Son personas que han tenido que hacer grandes sacrificios: viajar a escondidas, guardar secretos, palabras medidas, pequeñas mentiras.

 

La mayoría olvidó esa renuncia desde el momento en que tomaron la decisión de seguir adelante, otros la transformaron en felicidad el día de la beta positiva.

 

Son personas que tuvieron el coraje de ser felices, independientemente del factor genético y, sobre todo, independientemente de esa parte de la sociedad intolerante que, perdida en su camino, piensa que la vida sólo se compone de obstáculos insuperables.


Cuando hablamos de duelo genético inmediatamente pensamos en algo triste, pero no siempre es así. La tristeza vive en nosotros sólo mientras se lo permitimos. La tristeza es el miedo a ser juzgados, es el tabú que no se puede superar, es una condición humana que nos hará esclavos si no aprendemos que la vida es una y nuestro deber es vivirla y ser felices.

 

 

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Angela Arlotta

arlotta.angela@gmail.com

Soy especialista en Atención al Paciente. Este Blog es mi proyecto más personal y visionario desde donde pongo al alcance de todos mis seguidores, con mucho rigor científico, mis conocimientos y experiencia en la atención de miles de pacientes de fertilidad durante más de 12 años. Mi misión es ser de ayuda práctica para los pacientes y también un importante apoyo emocional.

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